Entrada destacada

jueves, 11 de octubre de 2018

La máscara de la iniquidad

CADA VEZ QUE VEO TU CARA me dan ganas de abofetearla. He procurado soportarte, pero se ha convertido en un esfuerzo titánico, un sufrimiento atroz que quema mis glándulas submaxilares, haciendo que los alveolos mucosos se evaporen por tu fétido aliento de alimaña, salido de un inframundo sintético.
Lo he intentado todo; Dios sabe que lo he hecho, pero no puedo...
La resistencia de mi ansiedad ha llegado al límite de la legalidad; y estoy dispuesto a cruzar esta febril línea que nos separa, para cumplir mi deseo y aniquilar tu ser como si fueras un muñeco de trapo.
Y después, derramaré gasolina sobre los guiñapos que hayan quedado, para condenarte al fuego eterno.
¿Me habré vuelto loco?
Quizá, pero esta noche mi ángel de la guarda dormirá a mi abrigo junto a mi cama, y tú te habrás volatilizado.





martes, 9 de octubre de 2018

Máximas íntimas y Pensamientos desnudos

SUEÑOS COSMOLOGICOS, TRUENO del supremo orbe del renacimiento. Una acuarela de plasma que dibuja versos lorquianos. El reflujo de una lágrima a velocidad de escape, y la muerte de un minotauro inválido, en la plaza del pueblo.
Expresionismo impúdico, que trata de una narración absolutamente caótica; pero la ambivalencia del rocío riega mi alma de ruegos prohibidos. Una solitaria ameba me atraviesa con su puñal de mármol y alcanza el pericardio.
Soles, artífices de la policromía mitológica y aspavientos mitocondriales, nos enseñan que las lunas celestes iluminan la vaguada del camino de la redención.
Una hora invisible y el reflejo fantasma de un cruzado. ¡Jerusalén lo quiere! ¡Pero Dios, no!
Inversa proporcionalidad y sagrados malentendidos.
Crueldad en tus oraciones, y las campanas dan las ocho en punto de la mañana.
El desierto nos despierta y nos cubre de perlas.